viernes, 22 de mayo de 2015

Comentario Personal acerca de El Otoño del Patriarca

El Otoño del Patriarca es un libro que lleva al necesario cuestionamiento acerca de la del poder. La historia de un hombre cuya identidad se desconoce, que llega al poder violentamente y se instaura en él y gobierna un pueblo a orilla del mar caribe de manera represiva y solitaria, invita a una reflexión.
En este caso, fiel a su estilo, García Marquez escribe esta historia sintetizando la vida y los sucesos de varios dictadores latinoamericanos, precisamente en un contexto de dictaduras en la región (el libro lo escribe en el año 1975). 
El Patriarca o Dictador, es un hombre que conserva su puesto de gobernante durante más de cien años. Rol y estatus que en ningún momento pensó en abandonar. Todo ese tiempo, lo vivió de manera solitaria, acompañado en algunas situaciones por su madre, o por personal que le servía, que en más de un momento terminaban por traicionarlo e intentar matarlo debido al mal que le ocasionaba al pueblo. Ese mal, es el de la dura represión que este dictador ejercía sobre sus súbditos. Obligados a servirles, obligados a quererle, obligados a obedecerle.
El Patriarca no sólo es Patriarca por gobernar, por ser el jefe. Es Patriarca en su trato hacia las mujeres, patriarcal, misógino, machista. Sólo se enamoró una vez y cercó a la mujer en sus posibilidades. Ella desapareció, se alejó en cuanto pudo de él. Cercada, imposibilitada de relacionarse con otras personas, habiéndole asesinado todo tipo de pretendientes. El Patriarca es patriarca porque de la mujer tiene un concepto de posesión. Las mujeres que lo rodeaban debían satisfacerlo cuando él lo requiriera, de la manera en la que él quisiera, luego él las botaba. Eran desechables. Eran objetos sexuales. Dedicas a ese tipo de labores o a labores domésticas. Patriarcal, concepto criticado en la lucha por la emancipación de la mujer (que surge en la época de los setenta). 
García Marquez no sólo describe los terrenos oscuros que rodean a un Dictador, no sólo cuestiona el ejercicio absoluto del poder, sino también al sistema patriarcal en que vivimos, sistema impuesto por el capitalismo, por el orden económico, social y cultural dominantes y hegemónicos. 
El libro, de difícil pero interesantísima lectura, invita a un análisis no sólo del contexto en el que el Premio Nobel escribe, sino también del contexto actual, contexto que, a pesar de políticamente encontrarse en democracias latinoamericanas, necesita de reflexión y transformación en sus instituciones, en sus formas, en sus consideraciones, ya que en la profundidad, los mecanismos de dominación no son tan violentos como en la época de las dictaduras, pero tampoco distan en sus mensajes, en sus ideas, en sus influencias, en la idea de sociedad. 

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